Probablemente de ahí emane la necesidad de superar
y reducir al otro a su mínima expresión.
Sin odio no hay identidad en tanto esta es finalmente la misma para todos. Se ha querido creer que la diferencia tajante entre liberales y conservadores le concierne a la Iglesia y sin embargo, a pesar de la activa participación de ésta en ciertos bochornosos episodios relacionados con la persecución liberal, los liberales siguen formando parte de la colectividad católica.
Ante la falta de ideología, buena es entonces la práctica del odio, un velo que oculta las similitudes y proyecta la sensación de diferencias. Odiando se es liberal o se es conservador. Sin odio no hay comunidad.
Si se reemplaza el enfoque utilizado anteriormente y se aboga por una diferenciación entre pobres y ricos, surge una sencilla forma de ver la relación de servidumbre en el interior de los partidos: dado que los hacendados y jefes más importantes son los que deciden a quién se le deja trabajar y cómo, al mismo tiempo condenan a sus empleados a sus propias decisiones políticas.
El modelo de hacienda que describe Caballero conlleva la perdición económica y política para los campesinos.
Sin odio no hay identidad en tanto esta es finalmente la misma para todos. Se ha querido creer que la diferencia tajante entre liberales y conservadores le concierne a la Iglesia y sin embargo, a pesar de la activa participación de ésta en ciertos bochornosos episodios relacionados con la persecución liberal, los liberales siguen formando parte de la colectividad católica.
Ante la falta de ideología, buena es entonces la práctica del odio, un velo que oculta las similitudes y proyecta la sensación de diferencias. Odiando se es liberal o se es conservador. Sin odio no hay comunidad.
Si se reemplaza el enfoque utilizado anteriormente y se aboga por una diferenciación entre pobres y ricos, surge una sencilla forma de ver la relación de servidumbre en el interior de los partidos: dado que los hacendados y jefes más importantes son los que deciden a quién se le deja trabajar y cómo, al mismo tiempo condenan a sus empleados a sus propias decisiones políticas.
El modelo de hacienda que describe Caballero conlleva la perdición económica y política para los campesinos.